El 1 de febrero de 2026, una breve noticia causó gran conmoción en los círculos militares y tecnológicos mundiales. SpaceX confirmó haber desactivado las terminales de comunicación satelital Starlink utilizadas por las fuerzas rusas en el campo de batalla de Ucrania. El ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, reveló en una conferencia de prensa el 27 de febrero que las transmisiones de video de drones rusos se redujeron once veces y que las interceptaciones ucranianas de comunicaciones de radio rusas aumentaron significativamente.
"En enero de 2026, las fuerzas rusas utilizaban drones equipados con Starlink para atacar objetivos situados a una distancia de hasta 100 kilómetros tras las líneas ucranianas. En febrero, esa capacidad había desaparecido", señaló el Instituto para el Estudio de la Guerra.
Cuando se interrumpieron las comunicaciones por satélite, las fuerzas rusas se vieron obligadas a recurrir a las redes terrestres tradicionales: radio, torres de telefonía móvil y sistemas de retransmisión con drones.
Este cambio revela una verdad oculta: por muy avanzada que sea la tecnología satelital, la infraestructura de comunicaciones terrestres sigue siendo la última línea de defensa, tanto en la guerra moderna como en la vida cotidiana.
2026-03-13
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